Un chute de energía: nuestros germinados caseros

germinados caserosQuería compartir, ahora que estamos en época estival, una actividad que me parece increíblemente fácil, especial y beneficionsa para todos.

Fácil

Es fácil porque solo necesitamos:

  • Un tarro de cristal.
  • Una malla metálica (de venta en cualquier ferretería)
  • Una goma elástica (para sujetar la malla a la boca del tarro)
  • Semillas (lentejas, garbanzos, mostaza, alfalfa, berro, soja…)
  • Agua

Especial

Es especial porque le permite a los niños (y también a nosotros, claro), maravillarnos con la magia de la vida y observar toda la potencia que encierra una diminuta semilla.

Beneficiosa

Es beneficiosa porque consumir germinados eleva nuestro nivel de energía al contener, concentrados, una gran cantidad de nutrientes (vitaminas, aminoácidos, minerales) que, además, son de muy fácil digestión. Esos nutrientes, necesarios para impulsar la vida que la semilla contiene, están enteros y no serán eliminados con la cocción ya que los comeremos crudos.

Nosotros los añadimos a las ensaladas, a las tostas sobre una cama de aguacate o algún otro paté que nos guste (champiñones, pimiento, espárragos…), o completando el relleno de tacos o pan de pita.

Cómo hacer nuestros propios germinados

El proceso es el que sigue:

  1. Activamos las semillas remojándolas unas horas (tres o cinco) en agua. Se trata de favorecer la germinación eliminando los inhibidores que toda semilla contiene.
  2. Las colocamos en un tarro de cristal, tapado con un rectángulo de malla que sujetamos con la goma, como se ve en la foto. Y lo ponemos boca abajo sobre un escurridor.
  3. Remojamos con agua cada día y volvemos a colocar boca abajo en el escurridor. Así hasta que empiecen a brotar.
  4. Las consumimos según el largo del brote que queramos. Cuando decidamos que dejen de crecer, simplemente las guardamos en la nevera, ya que el frío inhibe el crecimiento.

Espero que os animéis a probar. Contadme si lo hacíais y tenéis algún otro método, y si os decidís por primera vez, decidme qué tal os ha salido y si notáis ese chute de energía (¡que con niños nunca sobra!).

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