¿Son necesarios los libros de texto?

¿Son necesarios los libros de texto?

«El verbo leer no soporta el imperativo»  Daniel Pennac

 

Los libros de texto son tan necesarios como la escuela (mi visión sobre la escuela te la dejé en estos post (aquí y aquí).

Sobre los libros de texto, hay quien sentencia que los niños necesitan la estructura que aportan. Y yo no dejo de asombrarme por la falta absoluta de sentido pedagógico de esta afirmación. Porque el aprendizaje es amor, y se da de forma auténtica en un entorno libre y rico. Así que todo lo que necesitas es respeto y posibilidades. Es más, diría que los libros de texto y el aprendizaje se repelen como los polos de un imán.

El negocio detrás de los libros de texto

Lo que sí constituyen los libros de texto es un gran negocio. Mueven cifras en torno a los 900 millones de euros anuales, y suponen un gasto que puede llegar a casi los 300 euros por niño y año escolar. ¡Guau!

La enseñanza concertada, controlada mayormente por la iglesia, impone en sus colegios sus líneas editoriales propias. De hecho, la mayor parte de editoriales están en manos de grupos religiosos: SM (marianistas), Bruño (La Salle), Edelvives (maristas), Edebé (salesianos). De manera que no solo reciben fondos estatales, sino que se garantizan un mercado suculento a través de las escuelas que gestionan.

En la enseñanza pública no existe obligatoriedad, pero en la práctica casi todas las escuelas se sirven de los libros. Muchos, de las editoriales mencionadas antes, y también de grupos como Hachette Livre (que ha comprado Anaya y pertenece al grupo francés Lagardére, que parece ser que trafica también con armamento); y de la gran editorial laica Santillana (perteneciente al grupo Prisa, del que son dueños bancos, Telefónica y algunos fondos buitre).

Hace años, incluso, se estilaban los sobornos a profesores, que a cambio de todo tipo de regalos, elegían la editorial para el curso.

Lo que enseñan los libros de texto

A continuación expondré mi opinión sobre los libros de texto y su relación con el aprendizaje:

  1.  Los libros de texto responden a una concepción dirigista del aprendizaje, que se produce en base a un programa que deciden otros. En ellos se estructura esa programación con los contenidos y la metodología que cada niño de cada nivel debe aprender a lo largo de un curso escolar. ¿Hay algo más antipedagógico?
  2. Bajo esta idea, promueven un tipo de aprendizaje memorístico y pasivo.
  3. La creatividad, la iniciativa y el juego quedan al margen de esta dinámica de aprendizaje.
  4. Monopolizan la información, haciendo creer que todo lo que se debe aprender está contenido en ellos. Así, el campo tan vasto de recursos que tenemos hoy para aprender, desde las tecnologías, a las personas, a los viajes, a las experiencias directas, parecen quedar al margen del conocimiento.
  5. Fomentan la falta de espíritu crítico, que se daría al buscar la información a través de una gran diversidad de fuentes; ocultando, además, el control ideológico de los dueños de las editoriales.
  6. Se encuentran completamente fuera de la realidad. Si hay algo que no resultaría tan extraño a un individuo del siglo XVIII que cayera en nuestra era, sería la escuela. Y los libros de texto sostienen este gueto anacrónico en el que se ha convertido.
  7. Son un auténtico desperdicio de recursos. Los cambios en las distintas leyes educativas hacen que los libros se reediten con mínimos lavados de cara que poco aportan sobre los ya existentes.
  8. Se intentan subir al carro de toda nueva pedagogía alternativa sin ningún tipo de pudor. Hoy existen hasta libros para trabajar por proyectos, que es el sinsentido mayor en el que se puede caer.

En general, tanto la escuela como los libros de texto y el material adicional que ofrecen, se nutren de una concepción triste del aprendizaje. Las editoriales siguen sacando rédito a la idea de que alguien con autoridad (el profesor), te cuenta algo que se supone que tú debes aprender, y te medirá por la capacidad de memorizarlo y devolverlo masticado.

Que levante la mano quien sea capaz de aprender de esta manera. Quien entienda que el aprendizaje es algo que se dirige desde fuera y se impone a golpe de examen y de abrir el libro por la página 32 para hacer los ejercicios.

Dudo de que la escuela vaya a reconstruirse de tal forma que no se reconozca a sí misma. Supongo que porque su fin no es la felicidad.

A veces me gusta soñar con que los niños no tienen que estar encerrados, con que atraviesan la vida a lomos de su curiosidad innata, sirviéndose del mundo para satisfacerla, completamente motivados por su fresco entusiasmo; sentados sobre cadáveres de libros de texto.

Y tú, ¿también los has sufrido?

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Esta entrada tiene 2 comentarios

  1. Que gran verdad!! Estoy de acuerdo con cada una de tus palabras. Cuando mi hijo mayor empezó el colegio lo hizo en una escuela rural y pensé que era el mejor sitio para salirse de la regla pero que gran error no solo por el profesorado sino también por el resto de madres que aún piensan que la mejor manera de aprender es esa

    1. Todo el sistema funciona como un gran hermano, y probar cosas diferentes no solo te lleva más trabajo y cero reconocimiento, sino que puedes llegar a tener problemas con la administración. Así que los estímulos para romper lo establecido son nulos. Y nos terminamos convirtiendo en censores de nosotros mismos. El perfecto mecanismo de represión funciona así.
      Pero siempre hay fisuras, siempre, para que empiece a correr agua nueva. ¡Ahí estamos!
      ¡Gracias por compartir tu opinión! Un abrazo

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