Haciendo nuestras propias velas de cera de abeja

haciendo nuestras propias velas con cera de abeja

El otoño es una invitación a cobijarnos, a volver progresivamente al resguardo de la cueva, a enlentecer el ritmo, a la introspección y al descanso. Para las mujeres sería el equivalente a la fase premenstrual del ciclo. En mi familia vivimos estos momentos como la oportunidad de crear en casa todo lo que se nos ocurra, desde recetas a decoración, a juguetes, a regalos…, ¡la imaginación al poder!

Como nos gustan mucho los rituales, sobre todo los que nacen de los ritmos de la naturaleza, hemos decidido celebrar nuestro propio samahin, la festividad celta que marcaba el fin del verano y las cosechas y la entrada en la oscuridad (otros celebran el Día de Difuntos o Halloween). Y se nos ocurrió que la mejor manera era haciendo velas, precisamente para iluminar un poco esa oscuridad en la que nos adentramos. Seguramente las usaremos para decorar calabazas, para alumbrar las cenas y como regalo de Navidad.

¿Por qué escogemos la cera de abeja?

  • Porque preferimos un producto natural a un derivado del petróleo como es la parafina, de la que están hechas la mayor parte de las velas que compramos.
  • Porque la combustión de las velas de cera de abeja no genera la toxicidad de las de parafina.
  • Porque su fragancia es natural, no artificial (huelen deliciosamente a miel).
  • Porque son más duraderas (las de parafina, para que duren, llevan sustancias retardantes).
  • Porque conseguimos la cera de apicultores de la zona, y nos gusta apostar por productos de cercanía (si no es tu caso, siempre puedes encontrarla por internet, y no deja de ser la mejor opción igualmente).

Materiales

  • Cera de abeja.
  • Mecha de algodón.
  • Pinzas de la ropa
  • Recipientes para contener la cera (vasitos de cristal, tubos de pvc o moldes de silicona de la cocina).
  • Ollas/cazos para el baño maría.
Haciendo nuestras propias velas de cera de abeja
El mini cazo que usa mi hija y una de las velas hecha enteramente por ella ¡Autonomía al poder!

Procedimiento

Haciendo nuestras propias velas con cera de abeja

Lo primero de todo, tened en cuenta que lo que vayáis a usar para trabajar la cera se quedará inservible después para cualquier uso culinario, porque la cera seca es muy difícil de quitar. Así que usad ollas, cazos o moldes de silicona viejos o previstos exclusivamente para ese fin. Otro consejo: poned mejor una bandeja vieja o papel debajo de donde vayáis a trabajar para facilitar después la limpieza.

Y ahí va el proceso:

  1. Poned una olla al fuego con agua, y un cazo u olla más pequeña dentro con la cera en trocitos pequeños (cuanto más pequeños antes se derretirá la cera).
  2. Removed y estad pendientes de que no salte agua dentro de la cera.
  3. Preparad los moldes donde vayáis a verter la cera líquida. Si usáis tubos de plástico o moldes de silicona, engrasadlos previamente para que se desprendan mejor. Si usáis vasitos no es necesario, ya que os servirán de portavelas y no tendréis que desprenderlas.
  4. Una vez engrasados, cortad el largo de la mecha según el tamaño de los moldes. Es importante que sumerjáis la mecha en la cera caliente para que se quede más recta. A continuación la colocáis en el centro de los moldes, sujetándola con una pinza que quede transversal a los mismos (es para que no se mueva). Si queréis darle más peso en el fondo podéis poner una pequeña tuerca que uniréis a la parte inferior de la mecha con la misma cera caliente, aunque no suele ser necesario.
  5. Una vez está la cera caliente, verterla en los moldes sujetando la pinza con la mecha para que quede centrada. Cuando la notéis seca las podéis desprender (o dejarlas en los vasitos listas para usarse si habéis elegido este recipiente).

Opcional: podéis añadir hierbas aromáticas secas a la cera líquida, le aportarán un extra de aroma. O también podéis adherir pétalos u hojas a la vela ya formada ayudándoos con una plancha o espátula caliente.

Y eso es todo. Tenéis la opción de decorarlas con alguna cinta, con canela en rama, con pétalos u hojas, con papel decorativo o dejarlas tal cual. Usarlas como centro de mesa, para regalar, o para poner dentro de las calabazas. Y, sobre todo, podéis aprovechar la ocasión para hablar sobre las abejas y cómo se produce la cera, para compartir momentos con los niños, para estimular la creatividad de mil y una maneras y para enseñar autosuficiencia y respeto por la Vida y lo que nos ofrece.

Espero que os haya gustado la idea y que iluminéis la entrada a la oscuridad con ellas. ¡Un abrazo!

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