Haciendo nuestra propia leche vegetal

Haciendo nuestra propia leche vegetal

En el camino hacia la autosuficiencia, el cuidado de la alimentación y la reducción de residuos, decidimos un día empezar a hacer nuestras propias leches vegetales. El proceso de cultivar parte de nuestros alimentos, de cosechar y elaborar con ellos, es algo que me llena de plenitud, nos conecta con la naturaleza y, lejos de robarnos tiempo, nos proporciona un entretenimiento fascinante, un aprendizaje inigualable y una forma especial de hacer cosas juntas. A las niñas les encanta participar: recolectar los frutos, partirlos, remojarlos, molerlos, colarlos y beberlos. Es todo un ejercicio de observación de la naturaleza, agradecimiento, respeto y paciencia.

Es otoño y tiempo de recolectar nueces, avellanas, almendras… Y empiezan a apetecer bebidas calentitas y energéticas que nos den un poco de vigor. Os dejo con la receta:

Los INGREDIENTES:

  • 100 gr del fruto seco que más os guste o tengáis a mano (almendras, nueces, avellanas, anacardos)
  • 1 litro de agua

El PROCEDIMIENTO:

  • Poner a remojo toda la noche los frutos secos en agua.
  • Colar el agua del remojo y triturar con el litro de agua limpia, añadiéndola poco a poco.
  • Con un colador de tela, colar la mezcla.

La cantidad de fruto seco es la que usamos nosotras y me parece que da una densidad suficiente. También podéis hacerla con 100 gr de copos de avena si os gusta más. Es algo que debéis ir variando a vuestro gusto. Os dejo el link de la máquina que usamos para batir (es bastante potente).

La leche resultante no es dulce, pero si os gusta se pueden añadir dátiles, pasas, orejones o cualquier otra fruta deshidratada que le aportará dulzor de manera saludable.

Para que calculéis la cantidad, aguanta unos cuatro días en la nevera. La pulpa sobrante es totalmente reaprovechable. La de avena, se puede añadir a un porridge, a unas galletas, a un bizcocho o a un batido. La de los frutos secos, además, nosotras la usamos para hacer unas CRACKERS que están buenísimas. Le añadimos:

  • 3 cucharadas de aceite de oliva
  • pipas de calabaza y girasol
  • 1 diente de ajo picado
  • hierbas al gusto
  • una pizca de sal

Lo mezclamos todo, lo aplanamos sobre un papel vegetal en la bandeja del horno, y horneamos de 15 a 20 minutos a 200ºC, hasta que se dore. Luego lo cortamos.

Os animo a que probéis con todos los frutos secos, a que paladeéis cada matiz y sobre todo, a que disfrutéis plena y conscientemente de cada paso, sin olvidaros de agradecer (no os imagináis el poder que tiene ese sencillo gesto).

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