Hacia una nueva infancia

Hacia una nueva infancia

” La manera en la que nos miraron cuando éramos niños define todavía hoy en día la manera en la que nos vemos a nosotros mismos. Y la fatalidad hace que esa mirada forje de la misma manera la manera en la que miramor a nuestros niños, a los niños en general.” André Stern, Jugar

Todos tenemos heridas que nacen en la infancia, e incluso hay quien afirma que desde el mismo momento de nacer. En cualquier caso, y aunque hayamos sido amados, si ese amor lo han dado personas desconectadas de su esencia, dominadas por su ego, llenas de corazas y automatismos, en definitiva, inconscientes (en el sentido espiritual de la palabra), no te quepa duda de que es imposible que hayan sabido sostenerte y salvaguardar el potencial natural que traías.

¿Qué hubieras sido si te hubieran sostenido?

Cuando nos damos cuenta de esto, solemos lamentar todo lo que podríamos haber sido, los florecimientos y el despliegue creativo que podríamos haber regalado al mundo. ¿Te lo has preguntado alguna vez? Prueba a hacerlo, y a escribirlo si te lo permites.

Yo, por ejemplo, podría haber sido buena jugando al fútbol, podría haber aprendido muchos idiomas o música, podría haberme querido y aceptado sin importar las opiniones ajenas, podría haber vivido en una comunidad autosuficiente, podría haberme atrevido a viajar sola siendo joven, podría haber aprendido a vivir sin depender de un trabajo asalariado, podría haber escrito libros, fotografiado el paisaje y el paisanaje, podría haber vivido aquí y allí, picoteado en cualquier lugar que hubiera estimulado mi entusiasmo, podría haberme atrevido a luchar más causas, a confiar más, aceptar antes y crecer sin experiencias dolorosas. En resumen, podría haber sido más feliz y haberme dejado atravesar por la creatividad abundante del Universo, fluyendo sin resistencias y siendo sin esfuerzo.

Cada cual tiene su camino

Como no tuve ese sustento, soy lo que soy. Y he aprendido a querer a esta Laura con agujeros, a esta mujer que aprende a cabalgar sus miedos y a creer más en sí misma. Me quiero con todos mis humanos errores, con mi perfecta imperfección. Sobre todo, he aprendido a agradecer los padres que he tenido (¡y qué difícil es eso!) y las experiencias que he sumado, porque todo eso estaba diseñado para ser amado y llevarme a la disolución de los juicios, la dualidad, la inconsciencia. ¡Y ahí seguimos!

Cada cual tiene su camino. Y todos somos en cierta manera guerreros espirituales. Unos con más herramientas que otros, con más o menos luz.

Siendo los padres que hubieras querido tener

¿Y sabes qué? ¡Que como la vida es tan alucinante, tú puedes darte a ti mismo lo que no te dieron! ¡Suspiro de emoción solo de escribirlo! ¿Qué te parece? Tú puedes ser los padres que no has tenido y darte lo que ellos no te han dado. Tanto si has experimentado la maternidad/paternidad como si no, sé los padres que hubieras querido tener. En primer lugar, para ti mismo.

  • Date el aliento y el sostén.
  • Abrázate cuando necesites calor.
  • Concédete los errores y las caídas y date una mano para levantarte.
  • Dite cosas bonitas y trátate como un objeto precioso, que lo eres.
  • Cómprate cosas que creías no merecer.
  • Permítete jugar y ser menos serio.
  • Relaja tus responsabilidades confiando en que algo más allá de ti mismo cuidará de ti.
  • Confía en ti y en tus capacidades innatas.
  • Redescubre tus pasiones, aquello que siempre te gustó hacer o aprender, y hazle un hueco en tu vida.
  • Ámate sin condiciones, aunque a veces te nazca juzgarte y fustigarte.

Puede que necesites pasar algún tiempo al lado de los niños para recordar el fresco entusiasmo y la sincera maravilla que fuiste.

¿Y sabes lo mejor? Que si encima tienes hijos, y aplicas todo esto, poco a poco, con perseverancia y voluntad, serás para ellos ese padre, esa madre, que también necesitan tener.

Sostenernos es el mejor camino para sostener.

Un hasta luego

Quería aprovechar este último post de junio para decirte que se cierra un ciclo. Ya hace un año del nacimiento de este blog, con el que me he dado al mundo superando muchos miedos y vergüenza, y permitiéndome soñar y hacer realidad esos sueños.

Quería también agradecerte las palabras que me has dedicado y el tiempo que te has tomado en leerme. Los blogs se nutren de ese feedback.

Los meses de julio y agosto paralizaré la publicación de posts. En el mes de julio seguiré enviándote, si puedo semanalmente la newsletter. Si te apetece seguir leyéndome, puedes suscribirte en el desplegable del inicio. También me dejaré ver por las redes sociales. Tienes los enlaces para seguirme al final de la página.

Mientras tanto, seguiré desplegando ese potencial natural, regalándome hacer lo que me apetece, redescubriéndome y amándome cada vez con menos condiciones. Te invito a hacer lo mismo, y a que el fuego purificador del verano te renueve y te estimule a nuevos crecimientos y horizontes.

¡Nos vemos en la newsletter y en septiembre! Hasta entonces, ¡toda la luz que soy capaz de irradiar!

PD. Aprovecho para preguntarte: ¿de qué te gustaría que escribiera en el nuevo ciclo del blog? Te agradecería enormemente que me dejaras tus ideas en los comentarios. Será de ayuda para mí, y para ti que me lees.

 

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Esta entrada tiene 6 comentarios

  1. Gracias por tus reflexiones, que siempre me llegan tanto. Hoy me has hecho llorar de emoción, por esa persona que pude haber sido y que ahora estoy intentando rescatar, gracias y gracias, por ese tiempo que dedicas a este blog, disfruta de ese merecido descanso!!!

    1. Celia, y yo me emociono de emocionarte! Las palabras deben indicar un camino, ser tan solo trazo para llegar adentro y a los otros. Quiero usar las mías para ese fin. Un abrazo fuerte, y a por ese reencuentro con la pequeña Celia! ¡Mil besos de mariposa!

  2. Precioso el articulo!

    1. ¡Gracias por tus amables palabras, Anna!

  3. Leerte me ilusiona y me da energia…un articulo precioso! Muchas gracias

    1. Siento la tardanza en responder! A mí me da energía tu ilusión. ¡Qué hermoso ciclo retroalimentándose! ¡Mil besos alados!

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