¿Funcionan las afirmaciones positivas?

¿Funcionan las afrmaciones positivas?

“El ser humano puede convertirse en dueño de sí mismo y de su entorno porque tiene la virtud de influir en su propio subconsciente y, a través de él, de lograr la cooperación de la Inteligencia Infinita” Napoleon Hill, Piense y hágase rico

Llegué al conocimiento de las afirmaciones positivas en un momento de crisis en mi vida, en el que apareció Louis Hay. Y me sirvió. Y siento un profundo agradecimiento. Porque más allá de las críticas o las burlas que pueda recibir, lo cierto es que te sitúa en un lugar de poder sobre ti y sobre la vida, y te empuja a actuar y a responsabilizarte.

Para mí, después de aquello empezaron a llegar más y más situaciones, libros, personas… en sintonía con mi nuevo sentir.

¿Qué son las afirmaciones positivas?

Una afirmación positiva es una declaración sobre lo que quieres ser o hacer en tu experiencia de vida como si ya tuviera lugar. Como diría Shakti Gawain: “Una afirmación es una frase fuerte y positiva que indica que algo ya es”. Un ejemplo sería: “La abundancia inunda mi vida”.

Funciona según el principio de la ley de la atracción, que dice que los pensamientos son energía que atrae a una frecuencia vibracional similar. Esto no le es extraño a la física cuántica, para quien no hay duda de que somos creadores de nuestra realidad.

Bruce Lipton, médico y biólogo de vanguardia, en su libro “La biología de la transformación”, dice:

“Tal y como revelan las antiguas tradiciones espirituales, desde los vedas a la cábala, el mundo diario que creemos ver es una ilusión. Y como la física cuántica empieza a vislumbrar, existe un campo que proyecta lo que nosotros llamamos realidad y lo convierte en materia. La distancia que nos aleja de los demás o de la Naturaleza, esa distancia que tan vívidamente experimentamos en nuestra realidad, es solo una ilusión que nuestras creencias mantienen en pie”.

Esas  creencias son patrones de pensamiento y constituyen una programación subconsciente que se ha grabado como un disco duro desde nuestra etapa gestante y hasta los siete años, junto a herencias transgeneracionales de nuestro clan familiar. Tal es así, que funcionamos el 95% de nuestro tiempo en base a ella. En una ocasión leía, creo recordar que a Jean Liedloff, que si en esta programación teníamos grabado (sea por un suceso impactante o por la insidiosa repetición) un mensaje, pongamos por caso, “Eres torpe”, íbamos a ser incapaces de dejar de serlo en nuestra vida por pura lealtad a la programación.

La propuesta de las afirmaciones positivas es que esos patrones pueden cambiarse, en la línea de las metodologías encuadradas dentro de la Programación Neurolingüística.

Y la forma de hacerlo sería formulándolas en presente justo antes de dormirnos y nada más despertarnos, momento en el que en el cerebro predominan las ondas theta y pueden imprimirse mensajes al subconsciente con mayor facilidad.

¿Funcionan las afirmaciones positivas?

Para empezar, diré que todo el tiempo estamos realizando afirmaciones. De algunas nos damos cuenta y de otras no. Cuando nos paramos a pensar sobre ellas nos dan mucha información sobre nuestras creencias. A veces desconocemos que tenemos ciertas ideas prefijadas sobre el dinero, o la crianza o las relaciones, por ejemplo, que nos dificultan disfrutar de aquello que queremos en la vida. Si has oído y tú mismo crees, por ejemplo, que es difícil conseguir una buena pareja, es imposible que la consigas. ¿Por qué no cambiar eso?

Pero tampoco funciona que estés persiguiendo continuamente algo. Porque entonces el mensaje que envías es el de carencia. Y el universo responde a la vibración que emites.

Por eso las afirmaciones deben decirse en presente, evocando en el ahora esa realidad. Te daré unas indicaciones que hacen que las afirmaciones positivas funcionen:

  1. Debe existir una firme convicción en aquello que afirmas, no mera esperanza o deseo.
  2. Se debe poner fuerza de voluntad y ser persistentes, ya que la indecisión y la duda están siempre a la vuelta de la esquina.
  3. El entusiasmo puesto en ellas es ya un poderoso motivador que nos pone en el camino de materializarlas y les insufla una fuerza mágica.
  4. Ayuda mucho elevar nuestra frecuencia vibratoria, y esto se logra a través del amor y la compasión.
  5. Es vital visualizar esa realidad. No se trata de ir detrás, sino de creerte lo que dices, pensar como pensarías, vestir como vestirías, sentir como sentirías, hablar como hablarías, resolver cómo resolverías, de ser ya realidad la afirmación.

Yo uso varios sistemas, además de decir las afirmaciones antes de dormir y al instante de despertarme: las escribo por casa (en los espejos, en papeles, en marcos de foto…); a veces me mando cartas recordándomelas; y, cada principio de año, reviso lo que no me gusta de mí y lo convierto en una afirmación positiva que me direcciona hacia el lugar al que quiero ir.

No es no aceptar (sobre esto entiendo la confusión). Más bien se trata de no rechazar, acoger lo que tengo y permitirme cambiar aquello que se puede cambiar. Jugar. Jugar al juego de la creatividad sin límites.

Es increíble el poder y la libertad que albergamos. Cómo, si vencemos la rutina de los hábitos, podemos romper casi cualquier esquema aprendido y convertirnos en los seres creadores de nuestra propia realidad.

Y tú, ¿conocías las afirmaciones positivas?

“La primera y la mejor victoria es conquistarse a uno mismo” Platón

“No cabe duda: nos convertimos en aquello que visualizamos” Claude M. Bristol

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