Eligiendo la libertad: del victimismo a la acción

Eligiendo la libertad: del victimismo a la acción

«Todo se muestra cuando queda expuesto a la luz,

y lo que queda expuesto a la luz se convierte en luz» San Pablo

Eso quería hoy, como decía San Pablo, exponer a la luz lo que nos impide asumir nuestro poder, que es mucho mayor que el que imaginamos, y con el que podríamos realmente dirigir nuestra vida.

Cómo nos victimizamos

Sin embargo, es común que caigamos, casi cada día, en la queja, la crítica (hacia nosotros y hacia los demás), el juicio (tan en boga en las redes sociales), la culpa (en esto las madres somos expertas, te lo comentaba en este post). Queja, crítica, juicio y culpa son alimentos del ego e indicadores infalibles de nuestra falta de aceptación, nuestra torpe resistencia a lo que sucede (aquí te dejo un post sobre ello).

Como padres lo hacemos una y otra vez. Nos culpamos o les culpamos, nos quejamos por todo, les transmitimos a los niños que lo que sucede, lo que hacen, lo que son, está equivocado. Y solo conseguimos atraer la atención hacia nosotros, que es lo que el ego busca, y poner las semillas de la frustración.

Además, trasnmitimos otra idea más sutil y peligrosa, y es la de que somos VÍCTIMAS de las situaciones que nos pasan y los hijos que nos tocan. Y también les hacemos víctimas a ellos, enseñándoles a ser pasivos y padecer. Si supiéramos que de esta manera les robamos algo que ellos traen de serie pero que su fe ciega en nosotros les termina por desmentir, y es el infinito potencial que tienen para ser lo que quieran ser.  Alucinante, ¿no? Se me ponen los pelos de punta.

Cómo pasamos a la acción: asumiendo nuestro poder

Los budistas dicen que si podemos cambiar una situación, ¿para qué quejarse?, y que si no podemos cambiarla, ¿para qué quejarse?

Así que te invito a abandonar la comodidad de seguir donde estás y a abrazar el esfuerzo que supone elegir ser libres. Y para eso te dejo tres invitaciones:

  1. Dejar las excusas y pasar a la ACCIÓN, aceptando lo que no puedes cambiar o bien realizando los cambios que necesites, pero soltando toda negatividad, que contaminaría el gesto.
  2. RESPONSABILIZARTE por lo que sientes, por tus propias interpretaciones de la realidad, por tus elecciones (lo de elegir lo hacemos todo el tiempo, aunque la mayoría de las veces es inconsciente).
  3. Usar la queja, la crítica, el juicio y la culpa para despertar a una mayor CONSCIENCIA. Ponerlas a la luz, como decía San Pablo. Cuando experimentemos esas emociones, SER OBSERVADORES de la tensión corporal, de lo que ocurre en el interior y de los pensamientos que la mente genera en ese momento; para entender que al final tal vez sea al ego al que le interese ese papel, no a la conciencia que lo observa.

Está en nuestras manos ejercer esa libertad que nos convierte en seres poderosos capaces de crear su propia existencia. Y no olvidar que, como decía Sergi Torres:

«Mi opinión proviene de mi miedo»

Tú decides: ¿tienes fe o tienes miedo?

Compártelo!

Deja un comentario