Conexión

conexión

“Toda cordura depende de esto: que debería ser una delicia sentir el calor sobre la piel, una delicia estar de pie, sabiendo que los huesos se mueven con facilidad bajo la carne” Doris Lessing

Ya llegaron las golondrinas. En el aire aún fresco de mayo vuelan las semillas del diente de león. Huele a jazmín. Suenan gallos a lo lejos y la gata acaba de cazar una mariposa. Yo escribo sin guión con un propósito. Y escribo lo que pueden parecer banalidades con el mismo propósito: CONECTAR.

Cuando conectamos con lo que sea que nos rodea, con el sonido que hacen las cosas, con las sensaciones del cuerpo, con los movimientos o el silencio, con los sabores y los olores a nuestro alrededor, estamos más cerca que nunca de los niños. De su auténtica forma de vivir.

No sé si este será un post corto o largo. No albergo pretensiones. No tengo expectativas. Deseo comunicar algo sutil y necesario. Deseo expresarte lo que siento como una intuición guiada. No hay literatura en lo que digo. No hay investigaciones, ni carreras universitarias, ni títulos homologados. Hay un conocimiento interior que se nutre de cada instante presente con una contundencia apabullante. La posibilidad de acceder a él reside en tu única voluntad.

Podría decirte que al final todo depende de eso. De pararse y observar. De ver a los niños con ojos de maravilla, con los mismos ojos de mirar un atardecer de un lugar único o la luz de las luciérnagas.

Conectando

Tal vez para ti conectar sea hacer ganchillo, cocinar un plato nuevo, recoger flores y prensarlas, el silencio del amanecer cuando todos duermen, una ducha en soledad, comprar plantas y decorar la casa, surfear, limpiar una habitación y dejarla bonita, conducir hablando solo, escuchar tu canción y cantarla… ¡Qué más da! Lo importante es ir multiplicando tus momentos de conexión contigo y lo que sucede en ti, en torno a ti. Es parar, cortar lo que sea que estés haciendo de manera automática, con la mente en otro lugar. Es volver, como volver a casa. El ego intentará disuadirte, porque se disuelve ante el observador.No dejes de intentarlo, persiste en el propósito y:

  • Verás multiplicarse la fluidez y el agradecimiento. Puedes creerme.
  • Observarás a los niños con otra mirada. Conectarás con su esencia de manera genuina. Aprenderás su particular y única forma de estar en el mundo.
  • Descubrirás una guía interna que todos tenemos y que es una fuente de saber infinita.
  • Te centrarás en ti, en lo que sientes, en lo que quieres, en lo que necesitas.
  • Te sorprenderás tomando decisiones inesperadas y haciendo cambios que te nutrirán: tal vez comer otras comidas o solo cuando tu cuerpo te lo pida, sin horarios; tal vez dejar hábitos que tenías enquistados sin saber, o empezar a alimentar una pasión escondida.
  • Te querrás mucho más, te permitirás comprarte algo que creías no merecer, y buscarás para ti más tiempos y espacios.
  • Y entonces serás capaz de ofrecer, sin tacañería, una benevolencia y una compasión que solo nacen del amor por uno mismo.

Como volver a ser niños

¿Increíble? Puede parecerlo. El ego se ocupará de las excusas y de las dudas. No importa. Es su misión. Pero tú estás más allá, más allá de lo que crees que eres tú. Y depende de ti ser más ese observador de ti mismo. No para ponerte una medalla ni caer en ningún sentimiento de superioridad. Sino para entrar de lleno en la vida. El dolor seguirá, pero habrá luz en él. Los pequeños gestos cotidianos cobrarán una dimensión nueva, más atenta y agradecida. Más matices. Más intensidad. Algo así como volver a nacer, volver a ser niños.

Se trataba de eso, ¿no? De volver a ser niños para poder ser padres. ¡Locura de lenguaje!

La mirada de la gata es elegante y atenta sobre el muro. Nubes no muy densas ocultaron el sol en el transcurso de estas líneas. Yo estoy aquí, ahora, y tú también estás aquí y ahora mientras me lees. ¿No es una magia maravillosa?

 

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