¿Cómo estar más presentes con los niños?

cómo estar más presentes con los niños

“Todo niño es un místico” OSHO, El libro del niño

¿Por qué nos cuesta tanto estar presentes con los niños?

Esta es la pregunta que deberíamos hacernos en primer lugar: ¿por qué nos cuesta tanto estar tan presentes con los niños? A mí se me ocurren cinco razones:

  1. Posiblemente no hayan estado presentes con nosotros, y no podemos hacer algo que no nos han esnseñado. La generación de nuestros padres tenía otra forma de ver la infancia, y su manera no concebía jugar con nosotros o prestarnos excesiva atención.
  2. Nuestro estilo de vida es muy apresurado. Y esto es algo que notan mucho, ya no otras sociedades, sino las generaciones que nos preceden. Ahora corremos más, trabajamos sin descanso, llenamos nuestro tiempo con mil y una actividades.
  3. Estamos expuestos a una creciente cantidad de estímulos, desde la televisión a las redes sociales, que son distracciones perfectas para olvidarnos de nuestros pesares. No conozco vías de escape tan adictivas y al alcance de la mano.
  4. Cuando estamos con niños entramos en conexión con el niño que un día fuimos, y eso nos incomoda porque evoca recuerdos y sensaciones que duelen. Nos trae de nuevo las carencias y las frustraciones que nos hirieron el alma.
  5. En general nos cuesta estar presentes, ya no solo con los niños. Una de las plagas humanas más dañinas es el constante ruido mental. Los pensamientos nos arrastran e impiden abandonarnos a lo que sea que estemos haciendo. No hace falta más que intentar parar y observar para ver desfilar en nuestro interior un sinfín de ideas tras otras en una carrera imparable.

¿Cómo podemos, entonces, entrenar la presencia?

Conozco tres vías para hacerlo:

  1. Entrar en contacto con la naturaleza. Sus olores, sus olores, la energía que desprenden los árboles y las montañas, tienen un sorprendente efecto calmante. Supongo que es porque somos naturaleza desnaturalizada que busca encontrarse. Los beneficios en los niños, además, están muy demostrados (os enlazo un precioso libro de Heike Freire pra ampliar este punto).
  2. Entrar en contacto con nuestro cuerpo. Vivimos de forma muy mental, ajenos casi por completo a las sensaciones corporales. Cuando en verdad nuestro cuerpo es lo único real y verdaderamente aprehensible. Así que te invito a poner atención a lo que siente tu cuerpo en cualquier actividad cotidiana (cocinar, tender la ropa, conducir…). Las sensaciones internas y externas. Cuando te encuentres con cualquier desafío, con una de esas situaciones en las que sientes que pierdes el control, habita tu cuerpo. Entra dentro de él y describe lo que está experimentando. Te hará parar el piloto automático y te reconectará con el aquí y el ahora. También puedes jugar con los niños a hacerlo para que se acostumbren a descubrir sus sensaciones corporales, a hacer posturas obervando los movimientos de los músculos… (este juego de yoga es perfecto para eso).
  3. Entrar en contacto con el silencio, porque en él se evidencia más que en ningún otro momento el parloteo mental. Y es curioso, porque podemos aprovechar esa desventaja para, observándola, volver al presente. Y a partir de ahí hay maneras muy sorprendentes de conectarnos con el ahora: prestando atención a los sonidos que producimos al cocinar, a la música de los pájaros y los insectos en un paseo, a cualquier sonido que nos llegue del exterior. Y jugar con los niños, vendándoles los ojos, es una excelente manera de entrenar esta habilidad.

No he mencionado la MEDITACIÓN porque todo lo anterior es meditar. Porque meditar es habitar una profundidad donde no existen los pensamientos, o al menos donde no nos identificamos ni nos dejamos arrastrar por ellos. Osho decía:

“Siempre es bueno ir a dar un paseo con un niño de dos o tres años y comunicarte con él, ver lo que está haciendo, ver cómo camina y cómo se interesa por todo. Una mariposa, una flor o un perro ladrando, y el niño se implica en cada momento totalmente. Solo el niño sabe cómo vivir o, si te vuelves otra vez un niño, tú sabes como vivir. En medio solo hay sufrimiento e infierno” Osho, El libro del niño.

Y es así, los tenemos a ellos, que son una invitación a la presencia, así que empapémonos de su espíritu y caminemos muy conscientes junto a su genuino fluir.

Y a ti, ¿también te cuesta estar presente? Todos agradeceremos vuestros comentarios, que nos aportan y nos nutren en este camino de autoconocimiento.

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