Celebración de la vida

Celebración de la vida

“… ellos están seguros de que las nuevas vidas que llegan al mundo deben hacerlo por decisión propia, con el propósito de amarlas y darles la bienvenida. Una nueva vida para la tribu de los Auténticos ha sido siempre, desde el principio de los tiempos, un acto creativo consciente. El nacimiento de un niño significa que han proporcionado un cuerpo terrenal a un alma compañera”. Marlo Morgan, Las voces del desierto.

Gratitud

Escucho llover, igual que aquel día. Naciste en primavera, entre arco iris y agua, no lo olvido.

Primer septenio, y la trascendencia y la magia de tu cuerpo desplegándose. Algo se completa aquí. Siento que empiezas a volar con tus propias alas.

Podría lamentarme de todo lo que no fui, de todas las veces que te falté o te fallé. Se nos da muy bien a las madres hacer esto. Podría pensar en los efectos que eso traerá a tu felicidad y equilibrio. Pero, ¿sabes qué? Voy a hacerlo a tu manera, de forma deliciosamente espontánea y alegre. Con gratitud.

Quiero darte las gracias por tu nombre, que me recuerda el olor de los montes de Toledo en primavera.

Quiero darte las gracias por tu mirada de alma vieja, que me ha devuelto tantas veces a lo verdaderamente importante.

Quiero darte las gracias por el máster en conocimiento interior que me has facilitado y me sigues facilitando.

Quiero darte las gracias por tu alegría escandalosa, que lo inunda todo y lo vuelve más amable.

Quiero darte las gracias por tu imparable locuacidad, que me ha abierto nuevas visiones sobre el silencio.

Quiero darte las gracias por hacerme de espejo, por permitirme verme al desnudo, ¡y cómo asusta eso!

Quiero darte las gracias por devolverme la frescura, la espontaneidad y la presencia.

Quiero darte las gracias por haberme desescolarizado.

Quiero darte las gracias por enseñarme que cada uno traemos una esencia que debe ser entendida y respetada, y por la humildad que eso genera.

Quiero darte las gracias por todas las palabras luminosas que me dices y que me recuerdan  que los niños tienen tanto que enseñarnos…

Quiero darte las gracias por haberme reconciliado con mi propia infancia, y por aprender a ver en los demás a niños que sufren, más dignos de compasión que de juicio.

Quiero darte las gracias por tu forma especial y única de estar en el mundo.

Quiero darte las gracias porque, a pesar de todo, siempre me aceptas y me quieres como soy.

Quiero darte las gracias por enseñarme la importancia de cuidarme, respetarme y amarme, para darte eso a ti también.

Quiero darte las gracias por hacerme mejor persona, convirtiendo los errores en oportunidades impagables de aprendizaje.

Quiero darte las gracias por haberle dado la vuelta a mis creencias y por entender que la vida vivida plenamente, tal y como tú haces, no las necesita.

Por último, quiero darte las gracias por haberme elegido, concediéndome el honorable privilegio de acompañarte.

Cuando la transformación nos abraza

Nacemos de los encuentros con los otros. Si nos abrimos a la vida, la transformación nos abraza. ¿Cómo seguir siendo igual después de conocerte?

Todo está entrelazado. Nada al azar. Las experiencias y las personas nos son dadas para crecer, igual que nosotros somos dados.

Puedo decir y digo que no me han hecho falta retiros espirituales ni sesudos estudios para bucearme y sacarme a la luz. Ella, una niña de siete años, me ha llevado de la mano en un camino a la vez duro, apasionante y hermoso hacia mí misma.

Gracias a ella, y a que he entrenado con tenacidad de asceta la habilidad de enfocar, es que hoy puedo escribirte, darte mi luz y mis sombras, tal vez alentarte, emocionarte o sacudirte las creencias.

Por ti, pequeña, y para que un día también los niños reciban las más altas condecoraciones.

 

 

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