Carta a mi niña interior

Carta a mi niña interior

“El amor a uno mismo y el amor a los demás son la misma cosa”  Bruce H. Lipton y Steve Bhaerman, La biología de la transformación

“Hay algo que quiero decirte, pequeña, y es que es imposible no ser amada. Sé que no lo sentiste así, fueron muchos los desafectos. Creías que su amor (el de tus padres), era EL AMOR. Pero, ¿sabes qué? Que el amor no depende de nadie ni de nada. Te es dado por el simple hecho de estar VIVA. Ya eres amada por eso, un acto de creación consciente, pensada para desplegarte en tu maravillosa naturaleza.

No eres lo que te hicieron creer: ni mala, ni pesada, ni perezosa, ni arrogante, ni rebelde, ni insuficiente. ¿Es acaso posible ser insuficientes estando VIVOS?

Tus padres tan solo fueron el canal por el que la vida te dio, igual que el bolígrafo o yo somos el canal por el que estas palabras son entregadas.

AMADA y PERFECTA  tal y como eres. No es posible no serlo.

¿Y sabes qué más? Que ya no tienes que perderte nunca en los agujeros de nadie, ni mendigar un afecto que te nace de ti misma a borbotones, ni llenarte de experiencias o cosas o lugares, porque ya estás llena. VINISTE LLENA. Solo que olvidaron o no supieron verlo. Tal vez porque quienes te acompañaban nadaban en su propio desamor.

Pero ahora lo sé. Vinimos a eso, ¿no? Ya lo recuerdo… Tu lucecita sigue intacta, pequeña. Es como una especie de diamante que brilla dentro de ti, bajo las capas y capas y capas de miedo.

Descansa. Ni siquiera intentes evitarlo. Le daremos juntas la mano a los miedos e iremos hacia esa luz. Te agarraré muy fuerte de la mano para cuando te frene la flaqueza. Y te lo susurraré al oido las veces que haga falta (porque hay heridas que tardan en sanar): VIENES DE UNA FUENTE DE ENERGÍA LUMINOSA Y GUARDAS EN TI ESA MISMA LUZ. LA VIDA TE SOSTIENE. SOLO CONFÍA Y DÉJATE LLEVAR. NO HAY NADA MALO NI BUENO EN SÍ MISMO. NO ERES MALA NI BUENA NI NINGÚN SIGNIFICADO QUE TE HAYAN HECHO CREER. ERES.

¿Y sabes otra cosa más? Ya nadie puede hacerte daño si tú no le das ese sentido a los actos de los demás. Todos nos defendemos como podemos o sabemos de la falta de amor. Unos se retraen, otros se dan en exceso y otros quieren imponerse a toda costa. No es contra ti, sino contra su propia herida. No es por ti, sino porque han olvidado que son AMOR, que están PROTEGIDOS, que son PLENITUD.

Si ves esto en ti y puedes verlo en los demás, lo entenderás todo. Que todos somos plenos, que la vida nos ama y que puedes rendirte a su abrazo porque estarás a salvo.

¿Acaso no es lo que necesitabas, pequeña? Igual que cuando estabas en tu cueva oscura, en el útero sagrado de tu madre. Siéntelo así, como si un útero de universo te meciera y te acogiera. Y cuando la herida vuelva, párate. Siéntelo de nuevo, descansa en esa PAZ de saber que nada malo puede pasarte. Y cuando veas sangrar la herida de los demás, si puedes, comparte un poco de tu luz.”

Maternar es acompañar a tus hijos y a la hija o hijo que tú fuiste. En una ocasión te hablé de esa niña o niño interior, de cómo sanarlo (te dejo aquí el enlace). Y prometí compartir una carta muy íntima, muy especial, que tengo que leerle a veces a la mía.

Lo hago para que, entre mi luz y la tuya, consigamos sanarnos.

“Sanar el mundo es algo que va de dentro afuera”  Bruce H. Lipton y Steve Bhaerman, La biología de la transformación

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Esta entrada tiene 2 comentarios

  1. Sin palabras. Me lo guardo y me lo leeré de vez en cuando, con tu permiso.

    1. Por supuesto. Para eso lo comparto. Este es un camino compartido. Nos sacamos como cuerpo que somos, cuerpo de humanidad.
      Gracias por tus palabras, Beatriz.

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